El mito de la identidad fija: ¿Es tu “Yo soy” una construcción que la IA puede modificar?

A black and white photo capturing a busy street filled with people in Sopot, Poland during the day.

La IA no solo cambia lo que hacemos, sino quiénes somos, y esto no es la primera vez que pasa.

Caminamos nuestra realidad creyendo que somos individuos fijos, con un conjunto de valores estables e inmutables, y nos descubrimos diciendo frecuentemente, el famoso -en nuestros tiempos- “si soy ante imágenes que en apariencia nos representan. Pero, ¿y si tu identidad no fuera una esencia que tenés, sino algo que el mundo construye a través de una tensión constante?

Hoy, esta pregunta crucial, que ha obsesionado a la filosofía crítica, cobra una urgencia brutal. Ya no se trata solo de la influencia de instituciones formales como la escuela, la familia o los grupos de pertenencia; ahora, cada click, cada like, cada recomendación de Netflix y cada scroll en redes sociales está participando activa y asimétricamente en moldear quiénes somos. La Inteligencia Artificial, con su inmensa capacidad para procesar datos e información, está muy bien ubicada en la mesa donde se distribuye el poder. ¿Qué tipo de poder? El de decidir cuáles son las formas dominantes de entender y procesar la realidad, quiénes pueden acceder a ellas, y quiénes obtienen beneficios -económicos y simbólicos- de esa interacción.

Para comprender el verdadero impacto de la IA en nosotros mismos, queremos empezar por identificar de qué hablamos cuando hablamos de subjetividad, de quiénes somos. Brevemente, comentaremos sobre las tres fuerzas históricas (Saber, Poder y Ser) que nos han configurado y nos configuran como sujetos, y lo anclaremos en un mapa esencial para entender cómo el control digital nos está redefiniendo.


1. El Saber y el Poder: los materiales de construcción de tu Yo

En principio, nos olvidamos de las verdades absolutas. Para los pensadores que definen nuestra línea de pensamiento, la identidad se construye sobre una base dual:

El Saber: lo que creemos y lo que conocemos

El Saber o la verdad no es una representación exacta de la realidad. Es, simplemente, la interpretación o el significado que una sociedad acuerda dar a las cosas en un momento dado. Lo que se considera verdad o conocimiento es siempre una invención social que se produce en la interacción con otros seres humanos. Según la manera en que un grupo de personas interpreta la realidad, le asignará significados específicos a los hechos y objetos que perciba, construirá narrativas y formas de decir y explicar distintos fenómenos, y terminará por intentar persuadir -o forzar- a otros para que adopten las mismas formas de interpretación.

El Poder: Las Reglas Ocultas del Juego

El Poder tampoco es una propiedad de un solo individuo, gobierno o grupo de personas. Son las relaciones de fuerza dinámicas presentes en todo vínculo y en toda interacción. Son las fuerzas que determinan, en última instancia, qué interpretaciones (saber) se validan, se convierten en las reglas del juego, en la forma en que entendemos y operamos en todo ámbito de relación.

En resumen: Es una relación en permanente tensión, en la que el Poder produce Saber, y el Saber, una vez aceptado, refuerza dinámicas de Poder, y si es rechazado, habilita nuevas formas de poder. La identidad (tu forma de ver y actuar en el mundo) emerge de este ciclo. Somos según lo que conocemos, cómo lo interpretamos, y en base al lugar que ocupamos en la dinámica de fuerzas/poder presente en la interrelación con otras personas.

2. El Nacimiento del “Yo”: La Identidad como una Respuesta

Si el Saber y el Poder están afuera, ¿cómo nace nuestra interioridad?

Filósofos como Foucault y Deleuze nos dicen que el “yo” no está preinstalado, sino que es una respuesta.

Para Deleuze, nuestra interioridad surge de un pliegue que el Ser realiza sobre sí mismo. ¿Pliegue ante qué? Ante las fuerzas exteriores. Por ejemplo, ante la certeza de que somos mortales. Deleuze dice que como no podemos ganar en la dinámica de fuerza contra la muerte, nos surge la necesidad de pensar para resignificarla, para convertirla en algo que nos permita entender y operar en la realidad de maneras más o menos sustentables. El ser establece el pliegue como línea divisoria que lo protege de un afuera amenazante, y empieza a pensar para moverse en esa y otras dinámicas de poder.

Este proceso de pliegue es el que da origen a tu subjetividad. Es decir: tu identidad es una cualidad singular que se forma a partir de cómo te enfrentas a las fuerzas de poder que te rodean. Y, lo que es muy importante; si esas fuerzas cambian,tu identidad puede reconfigurarse. Es dinámica y no estática. Si se transforman las formas de entender esas fuerzas y las formas de relación que producen, se puede transformar también tu forma de actuar.

3. Del Control con Muros al Control con Datos

Entonces, para entender como influye la IA en nuestra subjetividad, debemos ver cómo ha evolucionado la relación entre Poder y Saber en la historia reciente, pasando de la vigilancia física a la modulación digital, y mapear la dinámica entre esas dimensiones que determinan quiénes somos;

ÉpocaTipo de sociedad Dispositivo de poderObjetivo
IndustrialDisciplina (Foucault)Instituciones de encierro (fábrica, escuela, prisión) y la vigilancia constante (panóptico).Crear cuerpos dóciles que encajen en un espacio y tiempo fijos.
Post-industrial/ DigitalControl (Deleuze)Tecnologías digitales y sistemas de Información (algoritmos, software).Modular la conducta a priori y de forma continua en espacios abiertos.

El paso a las sociedades de control es la clave:

  • Adiós a los muros: el Poder no necesita encerrarte, te controla en espacios abiertos (redes sociales, empresas, teletrabajo).
  • Adiós al individuo fijo: el sujeto se fragmenta en dividualidades, (consumidor, paciente, emprendedor, etc.). El control se aplica a cada micro-identidad por separado de manera continua. Nuestra identidad pasa de controlarse en ciclos que comenzaban y terminaban dejándonos listos para el siguiente (de la familia a la escuela, de la escuela a la fábrica, de la fábrica al cuartel, y algunos al hospital) y comienza a controlarse en todo tiempo y lugar.
  • Adiós al castigo: el control ya no se sostiene mediante castigar lo que hiciste mal, sino a través de modular, seducir y guiar sutilmente lo que vas a hacer en el futuro mediante sugerencias estratégicas.

Conclusión: la dividualidad en el punto de mira

Si nuestra identidad es un campo de batalla histórico moldeado por el Saber y el Poder, y el control de nuestras creencias y conductas ha pasado de lograrse mediante la disciplina fija y el temor al castigo, para pasar a ejercerse a través de la modulación continua de nuestras identidades fragmentadas (la dividualidad), nos queda preguntarnos;

La Inteligencia Artificial, con su capacidad para producir y distribuir una forma de saber a gran escala, ¿es la herramienta perfecta para ejercer un control continuo y a medida sobre nuestra dividualidad? ¿Estamos, sin darnos cuenta, delegando la construcción o reconfiguración de quienes somos a un grupo de algoritmos que predicen más que conocer?

Algunas pistas de lo que vendrá

Gracias por tu interés y lectura. Sabemos que quizás son temas complejos y preguntas algo incómodas. Pero en PoliteIA nos tomamos en serio la tarea de desmenuzar cada tema que abordamos, y sentar estos puntos de partida, como para saber de qué hablamos cuando nos referimos a la subjetividad. En futuras entradas, podrás comprobar el propósito de ir construyendo de a poco una base firme sobre cual centrar los debates.

Y en ese sentido, en la próxima entrada en elblog, compartiremos un análisis sobre el Capitalismo de la Vigilancia y las implicancias de vivir bajo un poder que no sólo observa, sino que predice y monetiza nuestras conductas diarias y futuras. Quien describe esta forma de nueva forma de organización capitalista es Shoshana Zuboff y, para el mientras tanto, quizás disfrutes el documental El dilema de las Redes Sociales, en el que comenta en primera persona varios de sus hallazgos luego de más de veinte años de investigación sobre la revolución tecnológica.

Nos leemos la próxima, no olvides suscribirte a la newsletter para no perderte nuevos análisis, artículos y pensares.

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